viernes, 11 de febrero de 2011

Ensayos de la muerte

—Las despedidas son ensayos de la muerte vividos cualquier tarde de tu tiempo —me dijo ella—. Y al igual que con los muertos, el futuro incierto encierra la certeza de la ausencia del otro. Soñar con volver a verse es muy parecido al deseo divino de una reunión casual en el más allá.
            »Negamos con vehemencia hierática la separación final. Y mientras armamos martingalas que engañen a la razón, la intuición sibilina traza el adiós total y sin retorno. El otro se convertirá en un fantasma y, al igual que con los muertos, sólo sentirás su presencia en los olores del recuerdo, en las voces del silencio, en las sonrisas de la nostalgia y en el rencor guardado en las penumbras de la memoria.
»El olvido cubrirá de lagunas el pasado y mañana, este hoy que empieza a ser ayer, no servirá más que para contar anécdotas a la hora del postre. Hasta que un día, al igual que con los muertos, sólo tendremos imágenes nublosas de aquellos por quienes alguna vez habríamos dado la vida. »
Sonriendo triste se paró de la mesa y al ritmo del bandoneón empezó a bailar sola frente a mí.  
Mientras, yo me serví otra copa, y sentí que la luna atravesaba las nubes para posarse en mi hombro, que el aire atravesaba el espacio para llevarme su olor, y que el vino atravesaba mi mente para quitarme la conciencia de que no la volvería a ver.

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